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Iron Maiden en Chile: la bestia rugió más fuerte

23 Marzo 2009
La mítica banda inglesa desplegó un impecable show de dos horas cargado de clásicos y con mucha pirotecnia ante 60 mil espectadores en el Club Hípico. Por Cristian Valderrama
Cristian Valderrama >
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Lo prometido es deuda. Si bien el Estadio Nacional no fue ésta vez el escenario donde Iron Maiden actuó, la capacidad sí respondía a la demanda de los fanáticos. 60 mil almas se dieron cita la noche del domingo para ver a una de las bandas de heavy metal más importantes mundialmente. Un grupo que pese al paso de los años demuestra que se encuentra más vigente que nunca, que llenan estadios y son capaces de unir diferentes generaciones a través de la música.

Las bandas encargada de abrir los fuegos fueron los nacionales Witchblade, que aparecieron cerca de las 17.50 hrs, quienes calentaron tibiamente al público asistente. Lauren Harris, la hija del bajista de la “doncella de hierro”, quien se repitió el plato esta vez (recordemos que también estuvo el año pasado), salió a escena a las 18 hrs. El público se motivó más con la dama, que interpreta un hard rock con tintes a heavy metal bien enganchador. Dialogó bastante con los asistentes, y se mostró muy satisfecha con la recepción del público, con media hora de espectáculo.
Eran las 19.30 y los minutos pasaban muy lentamente. Con una puntualidad inglesa, dos minutos para las 20 hrs, se escuchan los acordes de “Doctor, doctor” de UFO, señal innegable que Maiden está por aparecer. 20:00 horas y las luces se apagan. Se ven en las pantallas gigantes laterales al escenario imágenes de la gira “Somewhere Back in Time”, donde se ve a la banda en diferentes países, y a Bruce Dickinson pilotando el “Ed Force One”, todo al son de “Transylvania”, tema instrumental de su primera placa.
El discurso del Primer Ministro Churchill a las tropas inglesas, acompañado con imágenes anuncia que el show ya partirá. Terminado éste, sale Iron Maiden a escena con “Aces High”, y la locura es total. Bruce Dickinson saltando de un lado a otro, cantado mejor que nunca, un sonido impecable y los músicos en su mejor nivel. Acto seguido, continúan con “Wrathchild”, clásico de su segundo disco y tema que siempre interpretan, y sin pausa, asaltan con “Two Minutes to Midnight”. El público estaba completamente enfervorizado.
Pequeño receso y Bruce Dickinson, su gran vocalista, nos cuenta que éste es el concierto más grande como banda (no en festivales), que Iron Maiden ha realizado en sus 29 años de carrera. ¡Algo para sentirnos orgullosos!, y que Chile tiene un lugar privilegiado en el documental “Flight 666”, pronto a estrenarse y el cual relata la última gira de la banda. Pequeño incidente el las primeras filas por la presión de los asistentes provocaron desordenes, los cuales fueron calmados por la misma banda, sin nada que lamentar.
“Children of he Damned” tema que la banda no interpretaba en mucho tiempo, fue la siguiente canción. Otro gran clásico “Phantom of the Opera” sonó excelente y potentísima. Momentos cumbres a recordar, fueron las interpretaciones de “Rime of the Ancient Mariner”, Powerslave (acompañada por pirotecnia, la cual hizo lucir mucho más el show), “Fear of the Dark” (tema que parece la banda aprecia demasiado). “Run To The Hills”, hizo saltar a los 60 mil espectadores, para cerrar con “Iron maiden”, junto a Eddie, su clásica mascota, apareciendo detrás del escenario momificado y expulsando chispas por los ojos - ¡tal cual como el el Home Video del Live alter Death”!
No pasan más de cinco minutos y la banda vuelve al escenario, para atacar con “The Number of the Beast” continuado por “The Evil That Man Do”, donde Eddie aparece nuevamente personificado como el cyborg de la carátula del “Somewhere in Time”, para cerrar con “Sanctuary”, tema no interpretado desde 2001, el cual alargaron y Dickinson dialogó mas con el publico, prometiendo disco nuevo en 2010 y gira mundial en 2011, y recalcando que el publico chileno es uno de los mejores del mundo.
En definitiva, un show impecable, muy buen sonido, pirotecnia de alto nivel y una banda con mas fiato y vigente que nunca.
Lo único negativo fue la salida del recinto, muy caótica. Espero a futuro los organizadores tomen nota de esto.
A juntar las monedas para verlos en dos años más y ojalá el recinto a ocupar sea finalmente el Estadio Nacional.
Up the Irons!

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