¿Qué pasó con María Música?

¿Qué pasó con María Música?

17 Septiembre 2008
El momento mediático que tuvo la prensa con la alumna del Dario Salas ha sido olvidado. Por Patricio Escobar.
Patricio Escobar >
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El momento mediático que tuvo la prensa con la alumna del Darío Salas María Música, ha sido olvidado porque el propósito de fondo del tema en cuestión, aún no se resuelve. Se definió por parte del colegio en expulsar a la niña y asunto arreglado.
Creo que la discusión acerca de la autoridad en la escuela, la disciplina y la relación entre estudiantes y comunidad educativa ha marcado el debate sobre educación en estos últimos meses. Donde a mi juicio, con la Ley General de Educación (LGE), no se resuelven estos temas, al contrario, los agrava. En este contexto, se ha apelado al derecho a la educación de manera persistente, y no siempre en un único sentido. Por esta razón, resulta conveniente considerar que, desde la perspectiva de los derechos del niño y el derecho a la educación implica acceder y permanecer en la escuela, recibir una educación de calidad, no ser discriminado y educarse en un contexto socialmente armónico.
La disciplina tiene que ser asumida en el marco de la convivencia escolar. La pregunta es cómo se construyen contextos educativos donde todos los actores contribuyan a producir y mantener un clima de respeto y colaboración, y donde los conflictos sean considerados como una parte
normal de la vida y sean abordados de un modo formativo.
El carácter formativo implica considerar que los estudiantes contribuirán a generar un clima de respeto en la medida en que el proceso educativo colabore a formar su autonomía y responsabilidad de modo progresivo. En este proceso educativo, la manera en que se aborde la
resolución de los conflictos debe ser, a mi juicio; también formativa. La convivencia escolar no es una condición previa a la educación, es sólo educación.
En la resolución de los eventuales quiebre en la convivencia escolar es importante que existan reglas respetuosas de los derechos, claras y conocidas por todos (reglamento interno), el debido proceso debe ser la característica distintiva del mecanismo de solución. El debido proceso implica contar con información de manera transparente, donde la opinión del estudiante sea escuchada y considerada, donde existan mecanismos de apelación independiente y no cómo ocurrió en el Darío Salas, donde todo el proceso fue completamente privado de las orgánicas del colegio y pasaron a "ser juez y parte" del proceso de expulsión de María Música. No existió una clara proporcionalidad entre la falta y la sanción. De este modo la autoridad del colegio y sus miembros colegiados, asumieron un rol totalmente autoritario de dicha sanción.
Los últimos hechos ocurridos nos demuestran que no sólo en la escuela, sino en la sociedad en general, las diferencias y los conflictos no son siempre abordados mediante el diálogo. Por otro lado, las soluciones a veces tienden a transferir a otros el problema sin hacerse cargo de éste
de manera efectiva, como por ejemplo: el caso de María Música y otros cuantos estudiantes son expulsados durante el año escolar en todo el país. De esta manera se activan mecanismo que agudizan la segmentación del sistema escolar, uno de los grandes problemas de nuestra educación
en Chile.
Cada vez que un colegio se otorga la facultad de expulsar a un estudiante, presiona a otros a asumir la tarea de formación, que él anterior no pudo cumplir. Más allá de la necesaria colaboración entre establecimientos, esta práctica implica que algunas escuelas se caractericen por concentrar a aquellos alumnos que han sido rechazados, mientras otros construyen su imagen de calidad en base a la exclusión.
Otro punto importante de recordar es que la convivencia escolar se construye, además, fortaleciendo la participación. Aquí hay mucho que avanzar aún. Son pocos los mecanismos que hacen efectiva la participación de los estudiantes secundarios y básicos, de manera que su opinión no sólo sea escuchada, sino considerada en aquellos asuntos que los afectan, cómo señala expresamente la "Convención sobre los Derechos del Niño.
Es un fenómeno preocupante, y reclama nuestra atención, lo que acentúa la posibilidad de una estimación de la educación en la que todos los sentidos, no reducibles a cánones utilitarios, queden descuidados, desatendidos, sometidos a una etapa de eclipse y postergación. Es algo preocupante, por ejemplo: La tendencia en el discurso educativo predominante a concentrar el foco de su preocupación en el objetivo de que los alumnos adquieran, principalmente, competencias y habilidades, porque esto se traduce en que educar y capacitar pasan a ser procesos que se toman, en la práctica, como equivalentes. Si la educación se transforma en pura capacitación, entonces se patentiza el influjo que la visión instrumental está ejerciendo sobre nosotros y nuestras expectativas, y por lo tanto, un drástico deterioro o empobrecimiento de sentido a que ésta queda expuesta.
De esta manera, se hace inevitable que esta retórica que vincula educación y desarrollo resulte sospechosa al no reflejar al mismo tiempo, impulsos efectivos hacia la inclusión y equidad en nuestro sistema educativo. Quizás no hay accidente en esto, sino la evidencia de un proceso que no logra inscribirse en un proyecto de desarrollo donde la falta de moral, de ética es tremendo, en la labor diaria hacia los estudiantes en nuestros colegios municipales. Esta labor utilitaria usada habitualmente en nuestros colegios, donde el "poder" de los docentes y/o inspectores, hacen imposible el desarrollo de conceptos nuevos en las aulas. Los hábitos utilizados son dificiles de contrarrestar, pero esta es una tarea de todos. Donde el ejemplo de María Música que fue expulsada de su colegio, en vez de acogerla, estimularla y entregarle valores, como el respeto hacia los demás, hacerle sentir que su "pecado", es como cualquier otro, y no estigmátizarla por esa situación particular, marginarla del establecimiento y no darle ningún espacio de reflexión, de defensa a su cometido. Estas experiencias donde el respeto se confunde con imposición, donde a nuestros niños le negamos la posibilidad de recibir de sus colegios asignaturas referentes a la educación cívica.
Tenemos elecciones municipales, donde la mayoría de nuestros niños de básica y media pasan por alto estas importantes decisiones ciudadanas, porque el "director" de cada colegio es la persona que decide, cuál es la educación que entregará a sus clientes (estudiantes), no olvidemos que la subvención del Estado, es por alumno que asiste. Y como estamos dentro de un estado liberal de mercado, ahora no somos ciudadanos; según el sistema de mercado. Ahora todos somos consumidores.