¿Vivimos hoy una familia en crisis?

¿Qué está pasando con la estructura familiar en nuestros días? ¿Qué sucede con las responsabilidades paterno-maternas? La sociedad camina, pero ¿hacia dónde va?

 


Imagen de Omar González Hurtado
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21 de Abril, 2011 09:04

A través de los noticieros de las televisión chilena, con mucha preocupación pude informarme sobre dos lamentables hechos que comprometen la participación de jóvenes de nuestros país, con delitos diferentes, que de tanto repetirse ya se hacen habituales, sus titulares:

“Menores detenidos por microtráfico de drogas quedaron en prisión preventiva a cargo del Sename”

“Joven conductor en estado de ebriedad detenido por atropello”.

Frente a éstas y otras tantas situaciones, siempre será triste ver a jóvenes, inclusive a niños, con los grilletes o esposas en sus menudas manos… ¡qué espectáculo Dios mío!... justo en momentos en que nos aprestamos a “recordar la pasión, crucifixión y muerte de Cristo en el Calvario”

¿No será otra forma de ver el calvario en nuestra tierra? Con estos jóvenes cuya realidad me hacen recordar un pasaje del pensamiento de Rousseau, que en síntesis de su filosofía dice: “El hombre natural nace sano, sin corrupciones con una suerte de inocencia natural, no existe el pecado, en contacto con la sociedad y el progreso, el hombre se vuelve menos feliz, menos libre y menos bueno”.

Siendo la familia la primera comunidad humana que recibe la nueva persona que llega a la vida, es evidente que este grupo social básico es un tanto diferente a lo que fuera ayer, puesto que a través del tiempo se han ido generando importantes cambios en todos los ámbitos, derivado en parte por los necesarios ajustes de un mundo pleno de las necesidades mas diversas,  acompañado de un  incremento de la  tecnología y de la ciencia, con fuertes impactos en la vida política,  económica y social, dentro del cual en este ultimo ámbito se realiza ese proceso  educativo informal característico que es ejercido por los padres en uno de los roles más trascendentes y difíciles del quehacer humano, como es el hecho de “Ser Padres”.

En consideración a tan alarmante realidad, no es novedad entonces que hoy en día hagan noticia “los asaltos a supermercados y a residencias particulares, a casas y parcelas,  robos de automóviles que luego desarman o utilizan para sustraer cajeros automáticos, asaltos y ataques a bencineras, violaciones, participación en juegos peligrosos a fin de vivir la vida al limite, en un afán de explotar la adrenalina, en donde se ha visto los jóvenes se golpean mutuamente o en forma intencional siendo protagonistas de sus propios videos que luego suben al Youtube y lo que es peor viéndose envueltos en múltiples hechos delictuales, inclusive crímenes en que participan jóvenes e incluso niños,  sabiendo a ciencia cierta que “el derecho procesal penal juvenil”  los ampara constituyéndose para ellos una especie de puerta giratoria, pues a poco andar estarán de nuevo afuera, repitiendo una y otra vez los mismos delitos sin mayor castigo.   

Entonces, surge la pregunta del millón… ¿Qué esta pasando con la estructura familiar en nuestros días? ¿Qué sucede con las responsabilidades paterno-maternas?

“No cabe duda que la familia de hoy sufre una grave y profunda crisis tanto moral como social”.

La familia debiendo constituir ese lugar que siempre ha sido, centro de formación valórica y de crecimiento personal y social, en donde los hijos aprenden progresivamente a ser hombre, varón o mujer, descubriendo el sentido de la vida, dándose cuenta de dónde venimos y hacia dónde vamos; cuál debiera ser la verdadera orientación de sus emociones, inteligencia, sentimientos,  voluntad y en especial lo relacionado con el deber ser, “los valores y actitudes que rigen un comportamiento socialmente aceptado por todos”.    Hoy vemos con horror que cada día se tergiversan mas, confundiéndose “lo que es, con lo que debiera ser”, acompañado de una gradual y paulatina desintegración de la familia.  Los efectos se hacen notar con claras falencias en la comunicación, que lejos de ser un nexo que permita una relación armónica entre sus miembros, ni siquiera se condice con la presencia de cierto grado de afectividad, elemento tan necesario para el desarrollo socio-afectivo y emocional de cada uno de sus integrantes y hacerse presente en cada instancia de la vida.

En familia, los hijos, entre sus tantos desafíos que les impone la vida, deben aprender a asumir y desarrollar entre otros intereses,  una sexualidad responsable y una correcta relación con el medio y con las personas que les rodea,  adoptar una postura ética frente a la naturaleza,  frente a  la vida, al amor, la verdad, la belleza, la paz,  hacer el bien…

Todos elementos substanciales que los hijos deben descubrir, aprender, asimilar, practicar y compartir, fortaleciendo con ello la familia, en un tiempo en que se requiere con urgencia la paz y la seguridad social, tan vulnerable en este último tiempo.

En tal sentido nadie podría negar que la familia deba seguir siendo un espacio primario formador de seres humanos, en donde resulte el aprendizaje de las nuevas experiencias, en especial como ya se dijo, se aprenda a ser hombres y mujeres de sus figuras significativas.  De igual manera, la escuela como espacio de socialización secundaria, su apoyo resulta fundamental en la formación valórica y humana de quienes serán los adultos del mañana, en tanto les provea del sentido de vida, favorezca los  modelos de conductas, estilos de relaciones y normas de convivencia.

Tal responsabilidad compartida con el colegio, en la formación del individuo como persona y como profesional,  sitúa a los padres de familia en un lugar de preferencia en el hogar y a los profesores, docentes o maestros en un rol de apoyo primordial.

El hijo es un ser que necesita ser querido, respetado, elogiado y admirado; necesita que se preocupen de él, sentirse persona y no un objeto de propiedad de sus padres, es una persona que desea sentirse importante para alguien, protegido y atendido con una alta dosis de amor y comprensión, y no estar inmersos en una realidad que signifique para ellos malos ejemplos, actitudes de desconfianza, agresividad, incluyendo obviamente  dos de los grandes flagelos castigadores de nuestra sociedad como lo son la violencia y el maltrato infantil.

En consideración a todo esto .¿cree usted mi estimado lector que la familia de hoy esta en una real crisis?

 

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