Primer Pink Dot nocturno ilumina Hong Lim Park en Singapur

Primer Pink Dot nocturno ilumina Hong Lim Park en Singapur

04 Julio 2012

Cuarto Pink Dot opaca los registros anteriores, con más de 15.000 ciudadanxs de Singapur uniéndose en un espectáculo dramático de brillantes antorchas y teléfonos celulares para celebrar la libertad de amar.

Lukas Berredo >
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Esta noche de 30 de junio de 2012, he tenido la oportunidad de participar de una actividad que pasará a la historia de Singapur, en la que más de 15.000 personas transformaron Hong Lim Park en un mar de rosadas luces relucientes, en el primer Pink Dot nocturno. Por la cuarta vez desde 2009, miles de singapurenses se unieron para celebrar la inclusión y la diversidad, con la formación de un gigante Pink Dot (punto rosado).

Lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) en Singapur enfrentan múltiples desafíos legales que no experimentan lxs demás ciudadanxs, y la actividad sexual entre hombres sigue siendo ilegal.

Según sus organizadores, el evento anual busca "sensibilizar y fomentar una mayor comprensión hacia la necesidad humana básica de amar y ser amadx". Desde su origen, Pink Dot se ha convertido en uno de los eventos por la diversidad sexual más visibles en Singapur, inspirando actividades similares en todo el mundo.

El portavoz de Pink Dot, Paerin Choa, afirmó que, "Cada Pink Dot escuchamos historias de cómo el evento ha acercado familias y amigos, y ayudado a que personas LGBT se sientan bien con su sexualidad o identidad de género. Esto es muy alentador, y es la meta de Pink Dot generar una apreciación de la diversidad de Singapur – independientemente de raza, idioma, religión, orientación sexual o identidad de género."

En 2009, al inédito Pink Dot asistieron 2.500 personas. En 2010, esta cifra casi se duplicó, (4.000) y en 2011, más de 10.000 personas salieron en apoyo a la libertad de amar. Esta vez, las más de 15.000 personas pintaron cada rincón de Hong Lim Park de rosado.

"Ese es un hermoso, brillante Pink Dot, pero tenemos que ir un paso más allá esta noche y llevar este resplandor con nosotros cuando nos vayamos", señaló el actor Lim Yu Beng, uno de los embajadores de Pink Dot 2012. "Tenemos que amarnos a nosotros mismos, amarnos unos a otros, y amar nuestra comunidad. Porque mientras la discriminación y el prejuicio, la censura de los medios de comunicación o el 377A estén alrededor, sabemos que todavía hay mucho por hacer en esta sociedad".

Con 377A Lim Yu Beng se refiere a "los atentados a la decencia", y establece que, "Cualquier varón que, pública o privadamente, cometa o instigue la comisión, procure o intente procurar la comisión, por cualquier persona de sexo masculino, de cualquier acto de grave indecencia con otro varón, será castigado con una pena de prisión que puede extenderse hasta 2 años."

En el año 2007, hubo una revisión exhaustiva del Código Penal en Singapur, y en su discurso de clausura del debate sobre la derogación de la Sección 377A, el primer ministro Lee Hsien Loong dijo a los parlamentarios antes de la votación que "Singapur es básicamente una sociedad conservadora... La familia es el bloque básico de construcción de esta sociedad. Y por familia en Singapur nos referimos a un hombre, una mujer, casarse, tener hijos y la crianza de los niños dentro de ese marco de una unidad familiar estable".

Dicho tipo de discurso ya lo conocemos bien en Chile. Es el mismo que repiten una y otra vez diversas de nuestras autoridades como excusa para negar derechos humanos a la diversidad sexual. Tanto el Pink Dot en Singapur como la histórica Marcha por la Diversidad Sexual que se realiza anualmente en septiembre en Chile demuestran que no es la sociedad la conservadora, y si la élite que no quiere perder ninguno de sus privilegios.

Es muy cómoda la posición de dicha cúpula, que no ve problema en la situación actual pues el status quo le conviene. Es fácil decir que no hay discriminación cuando unx está en el topo de la pirámide de poder, cuando unx no tiene sus derechos violados diariamente, cuando unx no tiene que luchar para ser respetadx.

Esperemos que tanto Singapur como Chile avancen pronto en el reconocimiento de la diversidad como un factor positivo, que no debe ser temido, pero valorado, cultivado y promovido.