Opinión: El hijo de la Presidenta II

Hoy ha quedado despejado que él entiende perfectamente lo que significa estar dentro del círculo de poder y familiar de la Presidenta de la República Chile, como que ha sabido sacar provecho de ésta situación de una manera bastante eficiente.

Imagen de Vivian Lavin Almázan
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20 de Febrero, 2015 08:02
FOTO: Radio U. de Chile

En junio de 2014, en estas páginas, comentábamos la entrevista que concediera el hijo de la Presidenta al diario La Tercera. Allí decía que a él no le interesaba el poder, no le interesaba hacerse famoso “con esta cuestión” (sic). Que en su cargo de Director del Área sociocultural de la Presidencia, ¿qué redes de contacto voy a hacer con Integra o con las artesanas?, inquiría al periodista del semanario.

Sebastián Dávalos Bachelet consiguió un préstamo del Banco de Chile por más de U$10 millones para la Exportadora y de Gestión Caval Limitada, empresa de la que es socia en un 50 por ciento su cónyuge, Natalia Compagnon. Un trámite que se finiquitó días después del triunfo de su madre en las urnas, en una reunión en la que estuvo el vicepresidente y socio del Banco, Andróniko Lucksic, y el hijo de la presidenta con su mujer, como clientes. El cientista político, magíster en Gobierno y Gerencia Pública y, quehasta mediados de 2012, trabajó en la Dirección general de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de RREE, habló entonces largo y desenfadadamente sobre el poder, menospreciando las posibilidades que le podía dar su cargo “sin figuración política” en el gobierno, y de paso,omitió los dividendos que ascendían a más de U$3 millones, y que ya tenía en su bolsillo desde hacía meses, debido a la estratégica posición como hijo de la Presidenta de la República.

En junio de 2014, pensábamos que sus dichos obedecían a una tremenda ingenuidad o a un cinismo galopante. Y es que era raro, que un profesional que tuvo en la base de su formación profesional el estudio del poder y cómo éste se despliega en su ejercicio administrativo, se refiriera a él como a “esta cuestión”, también aludiendo a la tarea que él mismo le había ofrecido a su madre desempeñar en su segundo mandato de manera ad honorem.

Hoy ha quedado despejado que él entiende perfectamente lo que significa estar dentro del círculo de poder y familiar de la Presidenta de la República Chile, como que ha sabido sacar provecho de ésta situación de una manera bastante eficiente. El escarnio público del que ha sido objeto en las redes sociales y el frío silencio de su madre, son solo dos aspectos de un escenario que tiene muchos hilos, demasiados.

Lo que se ha dado por llamar el “Nuera Gate” ha desatado más indignación incluso que el caso Penta, donde el dolo y el fraude al fisco están a la vista. No habiendo siquiera ilicitud en la actuación del hijo y de la nuera, para la opinión pública es mucho más próxima la gestión bancaria de una solicitud de un préstamo para la compra de un terreno o de una casa que ocultarle a Impuestos Internos las donaciones de dinero para campañas políticas.

Las gestiones y dificultades que representan estos créditos habitacionales ante las instituciones financieras, donde el pituto o los contactos son casi imposibles para la gran mayoría, hacen que la actuación de Dávalos y Compagnon despierten más ira e impotencia, cuando el respaldo para la operación no fueron los seis millones de pesos, sino que la banda presidencial que su madre lleva puesta.

La Moneda que entraba al 2015 triunfante con una serie de reformas fundamentales aprobadas y una oposición prácticamente neutralizada debido al caso Penta, vio cómo, en pocas horas, toda la fiesta se convertía en funeral.

El descanso estival de la Presidenta en el Lago Caburgua con hijo y nuera incluidos, se vio interrumpido con la partida de éste en dirección a La Moneda, para renunciar al cargo, como ya lo exigía el sentido común.

Perdió el gobierno. Pero la que más perdió en todo esto fue Michelle Bachelet. Por el pésimo rato que le ocasionaron su hijo y su nuera en medio de las vacaciones, como por la ocasión que desperdició para despejar su complicidad en la compraventa y señalar la importancia de un comportamiento ético frente al país.

Hace unas semanas, el presidente de la aerolínea surcoreana Korean Air pidió disculpas públicas y despidió de manera violenta a su primogénita hija y vicepresidenta de la empresa, luego que ésta expulsara del avión a una auxiliar que le sirvió unas macadamias en una bolsita en lugar de un plato. Independientemente de la investigación puesta en marca por el Ministerio de Transporte y la fiscalía surcoreana, el padre aseguró que perdía ese cargo como también todas sus responsabilidades en otras empresas familiares. “Me disculpo como padre y máximo responsable de Korean Air”, dijo.

La Presidenta de la República de Chile dejó pasar por delante el momento histórico en que como madre y Jefa de Estado la vida le ofrecía para haber sido ella misma quien dispusiera la salida de su hijo y haber dado una lección de ética a toda la nación, en momentos en que los vientos de la corrupción arrecian.

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