Mujer y política: Las luces y sombras de las Municipales

Mujer y política: Las luces y sombras de las Municipales

22 Noviembre 2012

Lo preocupante es que, a pesar de estos grandes logros, la participación de las mujeres en la política y en el poder local en particular, incluso mínimamente por sobre el promedio la región, sigue siendo baja.

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Por Alejandra Sepúlveda, Directora Ejecutiva de ComunidadMujer

Los resultados de las recientes Elecciones Municipales pusieron el foco mediático en lo sucedido en algunas emblemáticas comunas de Santiago, donde la sorpresa fue doble. A la inesperada derrota del alcalde que iba a la reelección, se sumó el hecho de que el triunfo quedara en manos de una mujer. Es lo que sucedió, por ejemplo, en Santiago, Providencia y Ñuñoa, donde el desenlace tuvo que ser dirimido esta semana por el tribunal electoral ante una ajustada y confusa votación.

Pero más allá de los primeros titulares, corresponde ahora analizar en profundidad cómo les fue a las mujeres en las Municipales 2012. La respuesta a esa pregunta es alentadora y preocupante a la vez. Alentadora, por el hecho indiscutible que, a pesar de que este año fueron menos las candidatas a alcaldesas, el porcentaje de electas igualó a la elección anterior, logrando una mayor tasa de electividad: una de cada cuatro –versus una de cada cinco en 2008-. Las mujeres conquistaron 43 alcaldías (de 350) y además aumentaron en concejalías, pasando de 493 a 553 (de 2223), dos puntos de electividad más (24,9%) que en 2008.

Estas cifras demuestran que, cuando las mujeres logran ser candidatas, prepararse y competir, tienen una tasa de elegibilidad alta y también que frente a un escenario de voto voluntario, ellas se erigen como alternativas para la tan demandada renovación de la política.

Así lo comprobamos en ComunidadMujer al advertir que las más de 100 candidatas a las Elecciones Municipales 2012 -de todos los partidos políticos e independientes- que participaron de nuestro programa de capacitación "Liderazgo Político Femenino" con el apoyo del PNUD en abril pasado, obtuvieron un 50% de electividad en el caso de las alcaldesas y un 40% las concejalas, por sobre los promedios nacionales de 25,2% y 21,5%, respectivamente.

Lo preocupante es que, a pesar de estos grandes logros, la participación de las mujeres en la política y en el poder local en particular, incluso mínimamente por sobre el promedio la región, sigue siendo baja. Hoy las chilenas acceden en un 12,5% a ser alcaldesas y en un 24,9% a ser concejales, mientras que en América Latina la participación es 11,8% y 23,6%, respectivamente .

Desglosado por pacto las cifras de estas municipales son las siguientes: la Coalición por el Cambio obtuvo 18% de alcaldesas y 24,3% de concejalas; mientras el pacto Concertación Democrática eligió 10,3% de alcaldesas y 25,9% de concejalas y la Alianza Por Un Chile Justo logró el 9,7% y 24,4%, respectivamente.

Estas cifras no pueden dejarnos satisfechas, porque no son representativas del universo que somos: la mitad de la población del país y de la población votante.

Está claro que no son los electores los que discriminan a la mujer. El problema está en los mecanismos de nominación, que en los últimos 20 años han determinado que el 80% de los candidatos a cada una de las elecciones desde el retorno a la democracia sean hombres.
Dicha situación no varió en nada con las primarias voluntarias de la Concertación. A pesar de que el mecanismo da legitimidad a los candidatos/as, dificulta la competencia para las mujeres que cuentan con menos recursos para hacer frente a un proceso más largo y costoso. Un tema abierto, que deberá analizarse de cara a las parlamentarias 2013, cuando la ley de primarias entre en funcionamiento para todos los sectores y pactos.

Con todo, las Municipales vuelven a reflejar aquello que el sistema internacional viene advirtiendo, reiteradamente, al Estado de Chile. Así, el Comité de Expertas de la CEDAW manifestó frente al 5º y 6º informe país “su preocupación por la baja participación de las mujeres en el gobierno, en las dos cámaras del parlamento, en el servicio diplomático, así como en alcaldías y concejos municipales”.

Por otra parte, el último Índice Global de Igualdad de Género que elabora anualmente el Foro Económico Mundial también dio cuenta deesta realidad, al publicar el ranking 2012, donde descendemos desde el lugar 46 del año pasado al 87, la caída más pronunciada entre los 135 países evaluados. Uno de los puntos críticos para Chile en este ranking fue la baja en la evaluación del subíndice de “participación política”, por la escasa presencia de mujeres en el Ejecutivo y en el Parlamento.

Tras el período en que tuvimos una mejor posición ante el WEF por haber tenido una presidenta mujer y un gabinete paritario a inicios de su mandato, Chile ha perdido dinamismo frente a naciones que han impulsado medidas de acción afirmativa, como son las cuotas de género y normas electorales que favorecen la participación de las mujeres en cargos de elección popular. En nuestro país se han presentado cuatro iniciativas en este sentido desde 1997 y a la fecha ninguna de ellas ha sido discutida, contrario a lo que ocurre en América Latina.

Si no avanzamos en acuerdos que posibiliten acciones afirmativas, a favor de la mayor participación de las mujeres, como las cuotas, seguiremos profundizando la brecha existente con la ciudadanía y la justicia de género. Porque es el país y nuestra democracia los que pierden al no tomar en cuenta al enorme potencial que representan las mujeres y su aporte para la toma de decisiones, en la política, en la economía, y en todas aquellas normas sociales que ordenan nuestra convivencia y determinan nuestro desarrollo como país.