[Opinión] El mito del abismo

El mercado en las últimas décadas y mas en los últimos años, ha comenzado a mirar primero de reojo y luego de frente el proceso creativo de los artistas como una herramienta de trabajo.

Imagen de Nicolás Fontaine
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18 de Julio, 2019 13:07
Imagen: Abismo / Flickr CC marinabalasini

La libertad y su promesa de dedicar el tiempo a lo que uno quiera es algo muchas veces mal entendido, como si dependiera única y exclusivamente de mi decisión y deseos. Hoy estamos empapados de avisos que nos invitan a emprender y crear nuestro rumbo de vida. Frases del tipo: “todo se puede”, “querer es poder” y otras tantas desvirtúan muchas veces del entorno que vivimos, y comenzamos a creer que el todo es lo que debemos aspirar y que lo que a mi me ocurra o quiera es un derecho ganado y, por lo tanto, puedo acceder a el proceso creativo tremendamente valorado por los artistas (no todos) se muestra como una herramienta cotidiana en muchos de ellos. Sin embargo, parte de su esencia es la nebulosa que presenta esa libertad a la hora de realizar un plan del proceso o bien metodologizar. 

El mercado en las últimas décadas, y más en los últimos años, ha comenzado a mirar primero de reojo y luego de frente el proceso creativo de los artistas como una herramienta de trabajo que podría ser protagonista de un nuevo producto o como una herramientas novedosas para el funcionamiento de los procesos de una empresa. Pero: ¿Esto es nuevo?, ¿qué cambio?, ¿cómo uso estos métodos?, ¿los artistas están preparados?, ¿y los empresarios? Podríamos continuar con preguntas, pero intentemos ver al menos desde una perspectiva donde esta el cruce entre el arte y el mercado. 

El mercado cambio y lo sabemos, las actitudes predecibles de los consumidores son cada vez más difíciles de anticipar. El acceso, uso y generación de información es amplia e ilimitada como las necesidades. Empresas que innovan una y otra vez o al menos es lo que intentan algunas y otras sí lo logran, para seguir en la rueda, pues lo que conocían del mercado ya está agotado y son conocidos por todos. No hace mucho una Youtuber con mas de 2,6 millones de seguidores, no fue capaz de vender 36 poleras que era el pedido mínimo para su fabricación. Hace poco la empresa Nike canceló el contrato de una atleta por estar embarazada. Lo más probable es que en ambos casos las acciones realizadas estén conforme a la ley y a sus contratos estipulados. ¿Y eso nos deja conformes? Lógicamente que no.

El proceso creativo por lo general, salvo contadas excepciones, parte de un lugar indeterminado y termina en otro lugar que no se puede predecir; en definitiva, el artista comienza su labor buscando algo que muchas veces no sabe qué es, y termina encontrando algo que no imagino. Algo similar ocurre en la ciencia y en sus descubrimientos.

El proceso como instrumento de trabajo tiene algunas características muy interesantes para el mercado: 

  1. Es impredecible. No sabemos a ciencia cierta si la consecuencia de mis actos darán como resultado lo que busco. 
  2. Es abismático. El proceso requiere la facultad de poder saltar al vacío y entender que en él está lleno de cosas que serán útiles para nuestro proceso.  
  3. Se conduce. El proceso requiere ser conducido por alguien o por un grupo de personas, que permita poder indicar el camino al mejor resultado. 
  4. Es circular. Éste es mi favorito. Sabemos dónde partimos y tenemos claro dónde queremos llegar, desconociendo el tránsito de las etapas que están entre ambas. Esto los llamaremos el proceso conjunto de acciones todas y cada una son conducentes a la otra, aunque no lo sepamos durante la realización y no sean sucesivas entre sí.

Los 4 puntos señalados requieren de liderazgo y visión, una fuerte capacidad de armar equipos, gran paciencia y actitud flexible. Todo esto no garantizará los resultados, pero si nos acercarán a ellos.

Disrupción e innovación, es la necesidad que afronta el mercado; y no por ocurrencia o por moda, es por que el ser humano es cada vez mas protagonista como consumidor, es el eje dual del consumo y el activo al mismo tiempo. El ser humano, activo y consumo rompe la unidimensionalidad modificando el contexto actual.

Entonces, ¿la disyuntiva está en cómo amoldamos a los artistas a la industria? NO. La respuesta esta siempre en el centro del problema: podrá venir de la periferia, pero se resuelve en el centro, en un vacío que existe sólo antes de que entres o saltes en él.

El abismo no es lo relevante, la postura es la que nos hace saltar.

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