[Lectura voraz] Vacaciones de invierno: 6 libros para niños en "hibernación"

Abrir un libro y dejarse llevar es claramente un magnífico panorama.

Imagen de Daniel Carrillo Monsálvez
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15 de Julio, 2018 22:07

No es que solo las vacaciones y, particularmente las de invierno, sean un momento propicio para la lectura, sobre todo entre los más chicos. Sin duda, leer es un ejercicio cotidiano, pero claramente la época invernal invita a quedarse más en casa e, incluso, a no salir de la cama. Entonces, abrir un libro y dejarse llevar es claramente un magnífico panorama.

Para estos días gélidos y lluviosos, ya se ha convertido en un verdadero clásico el título Ciencia para pasar el invierno, de Valeria Edelsztein, con ilustraciones de Javier Reboursin (Ediciones Iamiqué, 2016; 47 páginas). Este libro, que ya habíamos recomendado en otra ocasión, entrega respuestas para fenómenos que de tan habituales puede que hayan dejado de sorprendernos, pero en cuyos mecanismos internos se esconden algunos detalles que sin duda dejarán pensando a sus lectores. Por qué se pone roja la nariz, por qué nos enfermamos más en invierno, cómo se forma la nieve o por qué los mocos son verdes, son algunas de las preguntas que se abordan en estas páginas y que podrían despertar la curiosidad de sus pequeños lectores, desde los ocho años en adelante. 

Los que vienen a continuación son 2 libros que viven su primer invierno. Se trata de 2 nuevas novelas de Marcela Paz sobre su emblemático Papelucho, publicadas por Editorial SM a fines de 2017, en el marco de los 70 años de la primera edición que tuvo como protagonista a este despistado e inolvidable personaje, un niño eterno leído por varias generaciones en Chile y el mundo. Adiós planeta (127 páginas) y Romelio y el castillo (215 páginas) traen a Papelucho de vuelta con nuevas historias. En el primero, entusiasmado por ser periodista y ante la triste realidad de que no podrá salir a veranear porque su papá “sonó”, el insigne protagonista inventa que ganó un viaje a Disneyworld. Se conoce el ganador real, pero por suerte ya no había colegio. Luego, alguien llega a su casa para avisarle que salió sorteado y ganó una bicicleta, su primera bicicleta nueva. Al ir a buscarla se cae con ella por las escaleras, dando un salto tan aparatoso que lo confunden con un ovni caído del cielo, o con un marciano o alguien llegado de Venus. En Romelio y el castillo, en tanto, Papelucho, se acerca al terror al visitar el supuesto castillo de su amigo Romelio, que finalmente comprueba que es “una sombra sin torreones ni puentes levadizos. Simplemente una casa”. Esa noche no hay luz, lo que ayuda a que la imaginación del niño se desborde a la orilla del miedo, queriendo regresar a su hogar. Sin embargo, Romelio, quien lo considera su único amigo y está afectado por la diabetes, será uno de los motivos para no marcharse.

En El increíble niño comelibros, de Oliver Jeffers (FCE, 2017; 36 páginas), Enrique parte tímidamente comiéndose una palabra, luego una frase y, tras algunos días, termina por comerse el libro completo. Su glotonería libresca no parece tener fin y llega a tragarse volúmenes de un solo tirón, a la vez que se hace cada vez más y más inteligente, lo que lo ilusiona con convertirse en la persona más lista del mundo. De pronto, sin embargo, los libros comienzan a enfermarlo y se ve obligado a conocer y practicar una nueva forma de devorarlos, con la cual también puede volverse muy listo.

En Olivia la espía, de Ian Falconer (FCE, 2018; 40 páginas), la entrañable cerdita escucha a escondidas una conversación de su madre en que se muestra preocupada por la falta de juicio de su pequeña. Este hecho hace que Olivia se convierta en una espía que sigue atentamente lo que se habla de ella en casa, llegando a camuflarse para no ser descubierta. Sin embargo, el escuchar a hurtadillas la expone a verdades a medias que finalmente la pueden meter en problemas.

“Créanme cuando les digo que yo no leería este libro. Me moriría de miedo, no podría dormir durante semanas, se me helaría la sangre. Y es que yo sé qué hay a la vuelta de la página, sé quién los espera, sé lo que es capaz de hacer”. Así termina el inquietante prólogo de Cuentos que hielan la sangre (Pictus, 2017; 112 páginas), una apuesta orientada al terror, de la escritora argentina Liliana Cinetto. La autora recoge historias de diversas tradiciones orales alrededor del mundo, las que inspiran los nueve relatos que componen este libro, con temáticas, tiempos y lugares variados y de lectura simple y entretenida, para niños desde los 10 años.

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