Samuel Espinoza: Un floridano que lucha día a día por superar la pobreza

No tiene casa, pero cuenta con un hogar. No tiene trabajo fijo, pero día a día se esfuerza haciendo pitutos basados en la confianza de sus vecinos. Ahora, en época de volantines, realiza su microempresa y sigue soñando con algo mejor para sus hijas.
Imagen de Patricia Sáez Andrade
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23 de Agosto, 2010 07:08
Ésta es la historia de un vecino nacido y criado en La Florida, Samuel Espinoza, quien vive con su esposa y sus tres hijas en el Cendyr Manutara. Como en toda historia, hay de dulce y agraz, amigos y enemigos, hoy yo rescato la historia de esfuerzo que nos contó este hombre y su esposa, más que pidiendo ayuda, animando a todos los floridanos a salir adelante, trabajando duro, con compromiso y con responsabilidad.
Samuel tiene cuatro hermanos y cuenta que todos son muy unidos. Se junta con su familia los domingo y gusta de hacer buenos asados para compartir, porque si hay algo que para él es importante, es la familia. Lleva más de diez años de casado con Ana María Rojas y juntos tienen dos hijas, sin embargo, viven con la primera hija de ella y siempre están acompañados del primer hijo de él. "Nosotros somos muy unidos y yo siempre me he preocupado de que así nos mantengamos, porque la familia es lo más importante que tiene una persona", afirma convencido Samuel, mirando a su esposa.

Superando de la Pobreza en La Florida


Samuel Espinoza tiene 41 años y trabaja como obrero de la construcción, como maestro de cerámicas, maestro chasquilla y en tiempos de Fiestas Patrias se entrega casi por entero a la creación y venta de volantines; una microempresa que mantiene con su esposa, Ana María, quien colabora en la elaboración durante la mayoría de las jornadas de trabajo.
"Empiezo con los volantines a comienzo de julio y termino después de las Fiestas Patrias, porque ésa es la época de venta y los voy a dejar a Meiggs porque ahí me los compran al por mayor y gano mucho más que por unidad". ¿Cómo aprendió a hacer los volantines? -le pregunté mirando los variados motivos que tenía dispuestos en todo su entorno- "mirando", me respondió como si fuera algo fácil y natural. -¿Nadie le enseñó? insistí, -"no, yo miraba los volantines, imaginaba cómo los hacían y luego comencé a prácticar".
¿Qué diría a los floridanos que trabajan para salir adelante con su familia, igual que usted?
"Yo les diría que trabajen duro, que se esfuercen y sean perseverantes, porque con trabajo y esfuerzo todo se logra. Nosotros no tenemos grandes cosas, pero somos una familia unida y somos felices, aunque uno siempre quiere dar algo mejor a sus hijas. Yo sueño con tener mi casa propia, estamos esperando que nos salga, y que mis niñas crezcan mejor".
Desde hace varios años que Samuel y Ana están inscritos en la Unión Comunal de Allegados de La Florida y aún no tienen respuestas positiva por una casa propia. Los ahorros están, pero lo que falta ahora es que se ejecuten nuevos proyectos en nuestra comuna. Esperar. Ésa es la palabra una vez más.

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