Se terminaron las vacaciones... ¡Qué vacaciones!
Es febrero, queda tan poco por terminar las vacaciones, para muchos chilenos ya habrá que prepara las maletas y regresar, pero luego del sismo, recibir instrucciones, nadie se acostó mirábamos el mar, conversábamos, paseábamos y se trababa de calmar
Es febrero, día viernes 26 en Loncura, estoy en familia en un recinto maravilloso, lindas cabañas, piscina y más allá la playa. La vista hermosa, te levantas y ves el mar. El lugar ideal, este día a las 21:00 hrs. bajamos a unos juegos que hay, reímos y echamos la talla junto a varios partidos de taca taca. Subimos a la cabaña, vimos algo del Festival de Viña, nos preparamos algo para pasar bien la noche y mis sobrinos de 17 años se arreglaron para salir a juntarse con gente de su edad. Una edad linda.
Tenían permiso de regresar a las 2:00 de la madrugada, los fresquines llegaron a las 3:00 PM., se acostaron tranquilamente… lentamente comienza a moverse todo, la abuelita de mis sobrinos se paro rápidamente y voló… a medida que seguía el movimiento fui bajando de apoco de la cama (no soy una persona que se asusta o hace escándalo con temblores), Cuando vi que seguí y vino el remeson más fuerte le pido a mis sobrinos que bajen, (como ellos también son relajados) debí insistir que bajaran porque ellos recién comenzaban a dormir. Dormían en camarote.
El sismo fue largo, fuerte y como estábamos frente al mar, existía una preocupación extra. Es increíble, como profesora se las reglas de la ciudad, incluso cuando realizamos el plan dayse uno sabe que debe salir de las últimas, tomar el libro de clase para ver los niños asistentes, etc. Pero yo no trabajo en la playa… en el momento más fuerte nos afirmamos en el marco de las puertas, luego cuando fue declinando abrimos la puerta, no nos acercamos al ventanal… en donde estábamos alojados, la construcción es muy buena, pero los nervios y preocupación igual estaba.
Los guardias y personal del lugar muy preocupados del los visitantes, enfermería disponible para los casos de pánico, etc.
Muchos chilenos vivimos de diferentes formas el terremoto, existen hermanos chilenos que les fue peor y necesitan de nuestra ayuda y oración.
Pero me llama la atención los detalles de nuestra especie los llamados “SERES HUMANOS”. En el lugar que estábamos, cada familia vive su mundo, rara vez mirábamos al vecino, seguían los días de sol como nada; pero, después del terremoto aparece el chileno solidario.
Luego de ocurrir el sismo, recibir instrucciones, nadie se acostó mirábamos el mar, conversábamos, paseábamos y se trababa de calmar a niños y ancianos. Mi sobrina con su celular que tiene radio, se subió en un madero que había en el patio, levanto su brazo y logro tomar línea con la radio Bio Bio, al fin “NOTICIAS”, y lentamente comienzan a llegar las personas, y todos alrededor tratando de escuchar y saber algo de lo que sucedía en nuestro país. Pero, solo hablaban de Valparaíso, Talcahuano y otras regiones, pero nada de Santiago. Fue en esta radio que nos dijeron que mandar mensajes de textos era mejor, y fue así que pude comunicarme con mi familia en Santiago y a la hora me responde mi madre con la noticia, día 27 de febrero, a las 05:33 de la madruga, mensaje: “hija estamos bien con el terremoto”. Aquí recién supimos que en la capital había sido un terremoto. Grado 8,8º
Como a las 7:00 hrs. un auto logro colocar la radio y comenzamos a saber los desastres… estábamos sin luz y por ende por el sistema que hay en este recinto, sin agua. Hubo que bajar una enorme escalera para ir en busca de agua, para el baño, se sacó agua de la piscina, “el salvavidas a modo de talla dijo: me van a dejar sin agua”, para beber, daban unos bidones de agua de pozo. Fuimos a buscar algún negocio abierto, encontramos uno, había una señora joven adulta atendiendo, sola y muy nerviosa. No tenia mucho, poco agua, todo con gas, poco pan. Compramos un cloro, unas galletas y 2 aguas minerales. La gente de Santiago estaba como más nerviosa que la gente que vive en el lugar. Un guardia nos dijo: estamos acostumbrados a los temblores… pero, no creo que este señor supiera con exactitud lo que pasaba en nuestro país.
Todos vivimos una situación especifica y todo testimonio tiene valor, pero aunque se tenga miedo hay que ver quien esta al lado nuestro, somos los adultos quienes asustamos a los niños, ellos responde enfermándose por el susto. Debemos tener paciencia con los adultos mayores, si están bien d sus cabecitas tratar de hacerlos entender y que estén en calma.
A nuestros compatriotas un gran ánimo y fuerza, en lo posible tengamos calma y quienes somos creyente, roguemos a Dios para que bendiga a nuestro país. Y no olvidemos mirar hacia el lado, ve lo que sucede, habla con tu vecino, si nunca lo hiciste hoy es el momento.
Recuerda que estamos en tiempo de Cuaresma…
Juan 13, 34-35
Tenían permiso de regresar a las 2:00 de la madrugada, los fresquines llegaron a las 3:00 PM., se acostaron tranquilamente… lentamente comienza a moverse todo, la abuelita de mis sobrinos se paro rápidamente y voló… a medida que seguía el movimiento fui bajando de apoco de la cama (no soy una persona que se asusta o hace escándalo con temblores), Cuando vi que seguí y vino el remeson más fuerte le pido a mis sobrinos que bajen, (como ellos también son relajados) debí insistir que bajaran porque ellos recién comenzaban a dormir. Dormían en camarote.
El sismo fue largo, fuerte y como estábamos frente al mar, existía una preocupación extra. Es increíble, como profesora se las reglas de la ciudad, incluso cuando realizamos el plan dayse uno sabe que debe salir de las últimas, tomar el libro de clase para ver los niños asistentes, etc. Pero yo no trabajo en la playa… en el momento más fuerte nos afirmamos en el marco de las puertas, luego cuando fue declinando abrimos la puerta, no nos acercamos al ventanal… en donde estábamos alojados, la construcción es muy buena, pero los nervios y preocupación igual estaba.
Los guardias y personal del lugar muy preocupados del los visitantes, enfermería disponible para los casos de pánico, etc.
Muchos chilenos vivimos de diferentes formas el terremoto, existen hermanos chilenos que les fue peor y necesitan de nuestra ayuda y oración.
Pero me llama la atención los detalles de nuestra especie los llamados “SERES HUMANOS”. En el lugar que estábamos, cada familia vive su mundo, rara vez mirábamos al vecino, seguían los días de sol como nada; pero, después del terremoto aparece el chileno solidario.
Luego de ocurrir el sismo, recibir instrucciones, nadie se acostó mirábamos el mar, conversábamos, paseábamos y se trababa de calmar a niños y ancianos. Mi sobrina con su celular que tiene radio, se subió en un madero que había en el patio, levanto su brazo y logro tomar línea con la radio Bio Bio, al fin “NOTICIAS”, y lentamente comienzan a llegar las personas, y todos alrededor tratando de escuchar y saber algo de lo que sucedía en nuestro país. Pero, solo hablaban de Valparaíso, Talcahuano y otras regiones, pero nada de Santiago. Fue en esta radio que nos dijeron que mandar mensajes de textos era mejor, y fue así que pude comunicarme con mi familia en Santiago y a la hora me responde mi madre con la noticia, día 27 de febrero, a las 05:33 de la madruga, mensaje: “hija estamos bien con el terremoto”. Aquí recién supimos que en la capital había sido un terremoto. Grado 8,8º
Como a las 7:00 hrs. un auto logro colocar la radio y comenzamos a saber los desastres… estábamos sin luz y por ende por el sistema que hay en este recinto, sin agua. Hubo que bajar una enorme escalera para ir en busca de agua, para el baño, se sacó agua de la piscina, “el salvavidas a modo de talla dijo: me van a dejar sin agua”, para beber, daban unos bidones de agua de pozo. Fuimos a buscar algún negocio abierto, encontramos uno, había una señora joven adulta atendiendo, sola y muy nerviosa. No tenia mucho, poco agua, todo con gas, poco pan. Compramos un cloro, unas galletas y 2 aguas minerales. La gente de Santiago estaba como más nerviosa que la gente que vive en el lugar. Un guardia nos dijo: estamos acostumbrados a los temblores… pero, no creo que este señor supiera con exactitud lo que pasaba en nuestro país.
Todos vivimos una situación especifica y todo testimonio tiene valor, pero aunque se tenga miedo hay que ver quien esta al lado nuestro, somos los adultos quienes asustamos a los niños, ellos responde enfermándose por el susto. Debemos tener paciencia con los adultos mayores, si están bien d sus cabecitas tratar de hacerlos entender y que estén en calma.
A nuestros compatriotas un gran ánimo y fuerza, en lo posible tengamos calma y quienes somos creyente, roguemos a Dios para que bendiga a nuestro país. Y no olvidemos mirar hacia el lado, ve lo que sucede, habla con tu vecino, si nunca lo hiciste hoy es el momento.
Recuerda que estamos en tiempo de Cuaresma…
Juan 13, 34-35
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.


