Michael Moore y China: Historia de hipocresía

Aparte de un saludable apetito, ¿qué tienen en común los mil trecientos millones de chinos comunistas con el realizador Michael Moore? Vivir el credo comunista mientras practican el capitalismo. Por Jorge Acuña.
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07 de Febrero, 2010 01:02
Aparte de un saludable apetito, ¿qué tienen en común los mil trecientos millones de chinos comunistas con el realizador Michael Moore? Vivir el credo comunista mientras practican el capitalismo.
Fue paradójico ver que la ciudad de Nueva York, hogar de Wall Street, hacía arreglos durante el año que pasó para que el Empire State se iluminara de rojo y amarillo para honrar a la bandera china en la celebración de los 60 años de tiranía comunista.
¿Pero qué me dice del documentalista y cineasta que se ha llenado los bolsillos con millones de dólares derrocando ejecutivos y gerentes, celebrando a la Cuba de Fidel Castro y que ahora dirige sus dardos al sistema de libre mercado estadounidense en su última película "Capitalismo: Una Historia de Amor"?
Puede que China continental hace mucho tiempo haya bajado el perfil a su imposición estatal al culto a la personalidad que tiende a rodear la imagen del peor asesino de la historia de la humanidad, Mao Zedong. Pero mientras las libertades vayan avanzando (a mucho esfuerzo), ese país sigue siendo un país comunista.
La adopción de este país de políticas económicas capitalistas, sin embargo, la ha convertido en una potencia económica, aunque nunca vayamos a escuchar a sus dictadores decirlo de manera concreta.
Por otro lado, usted nunca verá a Michael Moore sacarse su gorra de baseball ante las libertades económicas que le han traído tanta fortuna. "El capitalismo no ha hecho nada por mí," ha dicho mientras hacía una premiere de su película en Estados Unidos en 2009.
No obstante, a Moore se le preguntó sobre la acumulación de una "fortuna por sobre los 50 millones de dólares," gracias a los miles de espectadores que entregaron su dinero a las cadenas capitalistas de cine y a las capitalistas tiendas de video y DVD que existen en los países capitalistas. No atinó a decir algo.
Él se quejó por tener que "rogar mucho, pedir prestado y robar," que "el sistema no está hecho para ayudar a alguien que proviene de la clase trabajadora a hacer una película como esa y llevar la verdad a la gente," y que Disney "trató de matar" su película más exitosa, "Fahrenheit 9/11," por la cual él ganó 21 millones de dólares.
Otro documental de Moore, llamado "Sicko", por el cual él se llevó la mitad de las ganancias, de acuerdo a la revista Vanity Fair, terminó con estadounidenses llegando a la Cuba comunista, donde finalmente consiguen la atención médica que desesperadamente buscaban.
Si usted piensa que esa historia era verdad, pues lo reto a investigar los hechos explicados en ese documental. Se llevará una sorpresa.
La primera vez que Moore se dió a conocer fue en 1989 en el documental "Roger and Me", en la cual fustigó al gerente general de General Motors, Roger Smith. La revista Fortune estima que desde ese momento, sus películas han ganado más de 300 millones de dólares.
Un hilo común corre a través de toda esta hipocresía displicente. Que Beijing admita que la libertad es clave para el éxito de China podría amenazar ese poder permanente del cual gozan sus líderes.
Que Michael Moore admita que él es un gran beneficiario del sistema capitalista podría exponer su hábilmente producida propaganda como simple aire caliente.

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