Frei y el llamado de los elefantes
En segunda vuelta se presentan nuevos-viejos camaradas de la selva político cultural chilena, que como los elefantes de la canción infantil, han acudido en ayuda del primer elefante que se balancea inestablemente.
“Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía, fueron a llamar a un camarada, dos elefantes....” y así, hasta el cansancio, pues la tela de la araña no cedía. La misma impresión da la franja electoral del candidato Eduardo Frei, quien se ha visto en la necesidad de acudir, en esta segunda vuelta, de llamar a más “camaradas”. Ya vimos en la primera vuelta que acudieron al llamado desde la madre de la actual presidenta hasta los fantasmas de la propaganda del No, con su añejo “Vamos a decir que no”, claro que con un pequeño cambio: “Vamos a vivir mejor” y desaparecieron de la franja, junto a las flechas de todos los colores.
En los capítulos de esta segunda vuelta se presentan nuevos-viejos camaradas de la selva político cultural chilena, que como los elefantes de la canción infantil han acudido en ayuda del primer elefante que se balancea inestablemente. Presentes en este llamado de auxilio están conocidos actores, algunos pintores y gestores culturales. Claro está, se entiende la desesperación de la manada cuando existe el riesgo de perder las posibilidades de acceder fácilmente a los recursos que asigna el Fondo de Cultura, situación que para la mayoría de los chilenos es casi misión imposible, pero llamarse Noguera, Lorenzini, Videla o Saavedra, ayuda bastante. Por otra parte, al menos se observa en los resultados de los fondos en los últimos años, se dan casos en que un jurado al año siguiente es beneficiario o al contrario, beneficiarios que después resultan parte del jurado o ganadores en proyectos de la región metropolitana que son evaluadores en sus regiones de origen.
Lo curioso es que los fondos concursables para cultura y artes aumentan año tras año, sin embargo, el acceso a disfrutar de obras de teatro, o exposiciones se mantiene restringido a ciertos sectores socioeconómicos. Las salas de teatro donde estos mismos actores que han acudido al llamado de auxilio del candidato oficialista quedan ubicadas en el sector oriente de la capital. Sobre libros, mejor no hablar, por sus precios prohibitivos, por la dificultad que tienen los escritores para poder publicar.
Mientras tanto, los elefantes publican historias de todo tipo, actúan de Plaza Italia para arriba y ruegan porque los chilenos no despierten y sigan soñando. Mientras sueñen, todo estará bien para la trompuda manada.
En los capítulos de esta segunda vuelta se presentan nuevos-viejos camaradas de la selva político cultural chilena, que como los elefantes de la canción infantil han acudido en ayuda del primer elefante que se balancea inestablemente. Presentes en este llamado de auxilio están conocidos actores, algunos pintores y gestores culturales. Claro está, se entiende la desesperación de la manada cuando existe el riesgo de perder las posibilidades de acceder fácilmente a los recursos que asigna el Fondo de Cultura, situación que para la mayoría de los chilenos es casi misión imposible, pero llamarse Noguera, Lorenzini, Videla o Saavedra, ayuda bastante. Por otra parte, al menos se observa en los resultados de los fondos en los últimos años, se dan casos en que un jurado al año siguiente es beneficiario o al contrario, beneficiarios que después resultan parte del jurado o ganadores en proyectos de la región metropolitana que son evaluadores en sus regiones de origen.
Lo curioso es que los fondos concursables para cultura y artes aumentan año tras año, sin embargo, el acceso a disfrutar de obras de teatro, o exposiciones se mantiene restringido a ciertos sectores socioeconómicos. Las salas de teatro donde estos mismos actores que han acudido al llamado de auxilio del candidato oficialista quedan ubicadas en el sector oriente de la capital. Sobre libros, mejor no hablar, por sus precios prohibitivos, por la dificultad que tienen los escritores para poder publicar.
Mientras tanto, los elefantes publican historias de todo tipo, actúan de Plaza Italia para arriba y ruegan porque los chilenos no despierten y sigan soñando. Mientras sueñen, todo estará bien para la trompuda manada.
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