Tomás González: “Todo el mundo está al tanto de mi carrera, lo que para mí es bueno"
El séptimo mejor gimnasta del planeta destacó las políticas deportivas del Gobierno de Michelle Bachelet y el recién anunciado Programa Bicentenario para Deportistas de Elite. González proyecta “pelear una medalla olímpica para Chile”
El recuento de 2009 fue muy beneficioso para el deporte nacional y en particular, para un deportista que consolidó su talla olímpica: Enríque Tomás González Sepúlveda.
Por estos días, “La Máquina” junto a su técnico, el cubano Yoel Gutiérrez intenta equilibrar sus entrenamientos –que no se detienen– con entrevistas, sesiones fotográficas y ceremonias de reconocimiento. Y es que su logro fue histórico para el país tras alzarse como el primer gimnasta chileno en llegar a una final de un campeonato mundial y cosechar el séptimo lugar. Luego, como si fuera poco, alcanzó medalla de plata en la Copa Mundial en Stuttgart, Alemania, pese a las negligencias de su Federación de no inscribirlo a tiempo lo que alteró su preparación.
Poco antes de concretar esa proeza, Tomás debió ser intervenido por una lesión a su hombro izquierdo, que lo ausentó de dos fechas de competencia.
“Gracias a Dios salió todo como lo esperaba. Trabajé muy duro, los entrenamientos fueron fuertes y se vienen aún más con miras a los Juegos Olímpicos. Espero seguir en finales mundiales, cosechando medallas”. Así definió González su exitosa preparación
Con el fin de año, la primera figura de la gimnasia nacional reflexiona: “Creo que el segundo semestre de 2009 fue uno de los mejores en mi carrera, por haber sido finalista mundial. Nunca antes en Chile hubo un gimnasta que llegara a esa instancia, como tampoco medallistas en Copas del Mundo. Un mundial es homologable a unos Juegos Olímpicos porque cada país lleva a sus mejores exponentes, así que estoy feliz por haber estado ahí. Me da mucho más fuerza para seguir adelante porque sé que puedo llegar a los Juegos Olímpicos y pelear una medalla para Chile”.
Y está muy cerca. Actualmente con 24 años, el currículum de Tomás es una inmejorable apuesta chilena para el presente ciclo olímpico: debutó a los 14 años competitivamente; fue escogido por la prensa como el mejor gimnasta chileno en el Mundial de La Serena 2004; en 2007 cosechó medallas de plata en salto y bronce en suelo en los Juegos Panamericanos de Rio y oro en suelo en la Copa Mundial de Glasgow; el 2008 fue plata en salto en la Copa del Mundo en Barcelona. Hasta hoy acumula 17 finales del circuito de la Copa Mundial de la disciplina. Todo una “Máquina”, como se le apoda y se le conoce en el medio deportivo.
El deportista, formado en el Club Universidad Católica por el entrenador ruso Eugeni Belov, valora las políticas deportivas del Gobierno impulsadas por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, mediante Chiledeportes.
“Creo que han sido muy positivas. Recientemente la Presidenta Bachelet creó un fondo para deportistas de elite. Hay que revisar la forma de gestionar esos recursos, pero lo importante es que están para respaldar al alto rendimiento y estimo que es súper bueno porque los deportistas proyectamos una imagen del país en el extranjero”, precisa Tomás.
En el recuento de sus inicios, agradeció a todos quienes aportaron en su carrera deportiva, especialmente al Centro de Alto Rendimiento, CAR, lugar que cobija sus entrenamientos desde hace 11 años y que ahora avanza en su remodelación considerada en la Red de Estadios Bicentenario. “Soy un agradecido de mi club Universidad Católica, por haber traído a mi entrenador Bielov, ruso, que fue quien me formó. Después pasé al CAR donde llevo 11 años entrenando. Estoy muy reconocido y también muy ilusionado con lo que va a ser la remodelación de su infraestructura y el nuevo equipamiento del CAR. Pero necesito que sea rápido porque estoy ansioso de poder prepararme de la mejor forma para las próximas competencias”.
Este año su esfuerzo fue valorado por la prensa deportiva que lo distinguió como el “Mejor” de su especialidad y peleó palmo a palmo el título de Mejor deportista del año con la nadadora Krtistel Köbrich, quien fue la galardonada.
“El tema mediático fue inesperado. No podría creer que causara tanto revuelo. Hoy en la calle, la gente me felicita. Todo el mundo está al tanto de mi carrera por lo que en ese sentido para mí también ha sido muy bueno este año. Consolidado como gimnasta, ahora siento mayor respaldo”.
Tomás no oculta su sueño de algún día compartir sus conocimientos con niños que deseen iniciarse en la disciplina y anhela que las contribuciones al deporte no se detengan. “Espero que el deporte siga mejorando, que continuemos creciendo y que las nuevas generaciones tengan más y mejor infraestructura para que lleguen al deporte de alto rendimiento. Hay muchos niños que quieren comenzar y años atrás no existían las condiciones necesarias. Espero que todo lo que estoy haciendo así como todos los deportistas que estamos representando a Chile en campeonatos mundiales o internacionales, sea una ayuda para seguir mejorando esas condiciones”, concluyó.
Por estos días, “La Máquina” junto a su técnico, el cubano Yoel Gutiérrez intenta equilibrar sus entrenamientos –que no se detienen– con entrevistas, sesiones fotográficas y ceremonias de reconocimiento. Y es que su logro fue histórico para el país tras alzarse como el primer gimnasta chileno en llegar a una final de un campeonato mundial y cosechar el séptimo lugar. Luego, como si fuera poco, alcanzó medalla de plata en la Copa Mundial en Stuttgart, Alemania, pese a las negligencias de su Federación de no inscribirlo a tiempo lo que alteró su preparación.
Poco antes de concretar esa proeza, Tomás debió ser intervenido por una lesión a su hombro izquierdo, que lo ausentó de dos fechas de competencia.
“Gracias a Dios salió todo como lo esperaba. Trabajé muy duro, los entrenamientos fueron fuertes y se vienen aún más con miras a los Juegos Olímpicos. Espero seguir en finales mundiales, cosechando medallas”. Así definió González su exitosa preparación
Con el fin de año, la primera figura de la gimnasia nacional reflexiona: “Creo que el segundo semestre de 2009 fue uno de los mejores en mi carrera, por haber sido finalista mundial. Nunca antes en Chile hubo un gimnasta que llegara a esa instancia, como tampoco medallistas en Copas del Mundo. Un mundial es homologable a unos Juegos Olímpicos porque cada país lleva a sus mejores exponentes, así que estoy feliz por haber estado ahí. Me da mucho más fuerza para seguir adelante porque sé que puedo llegar a los Juegos Olímpicos y pelear una medalla para Chile”.
Y está muy cerca. Actualmente con 24 años, el currículum de Tomás es una inmejorable apuesta chilena para el presente ciclo olímpico: debutó a los 14 años competitivamente; fue escogido por la prensa como el mejor gimnasta chileno en el Mundial de La Serena 2004; en 2007 cosechó medallas de plata en salto y bronce en suelo en los Juegos Panamericanos de Rio y oro en suelo en la Copa Mundial de Glasgow; el 2008 fue plata en salto en la Copa del Mundo en Barcelona. Hasta hoy acumula 17 finales del circuito de la Copa Mundial de la disciplina. Todo una “Máquina”, como se le apoda y se le conoce en el medio deportivo.
El deportista, formado en el Club Universidad Católica por el entrenador ruso Eugeni Belov, valora las políticas deportivas del Gobierno impulsadas por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, mediante Chiledeportes.
“Creo que han sido muy positivas. Recientemente la Presidenta Bachelet creó un fondo para deportistas de elite. Hay que revisar la forma de gestionar esos recursos, pero lo importante es que están para respaldar al alto rendimiento y estimo que es súper bueno porque los deportistas proyectamos una imagen del país en el extranjero”, precisa Tomás.
En el recuento de sus inicios, agradeció a todos quienes aportaron en su carrera deportiva, especialmente al Centro de Alto Rendimiento, CAR, lugar que cobija sus entrenamientos desde hace 11 años y que ahora avanza en su remodelación considerada en la Red de Estadios Bicentenario. “Soy un agradecido de mi club Universidad Católica, por haber traído a mi entrenador Bielov, ruso, que fue quien me formó. Después pasé al CAR donde llevo 11 años entrenando. Estoy muy reconocido y también muy ilusionado con lo que va a ser la remodelación de su infraestructura y el nuevo equipamiento del CAR. Pero necesito que sea rápido porque estoy ansioso de poder prepararme de la mejor forma para las próximas competencias”.
Este año su esfuerzo fue valorado por la prensa deportiva que lo distinguió como el “Mejor” de su especialidad y peleó palmo a palmo el título de Mejor deportista del año con la nadadora Krtistel Köbrich, quien fue la galardonada.
“El tema mediático fue inesperado. No podría creer que causara tanto revuelo. Hoy en la calle, la gente me felicita. Todo el mundo está al tanto de mi carrera por lo que en ese sentido para mí también ha sido muy bueno este año. Consolidado como gimnasta, ahora siento mayor respaldo”.
Tomás no oculta su sueño de algún día compartir sus conocimientos con niños que deseen iniciarse en la disciplina y anhela que las contribuciones al deporte no se detengan. “Espero que el deporte siga mejorando, que continuemos creciendo y que las nuevas generaciones tengan más y mejor infraestructura para que lleguen al deporte de alto rendimiento. Hay muchos niños que quieren comenzar y años atrás no existían las condiciones necesarias. Espero que todo lo que estoy haciendo así como todos los deportistas que estamos representando a Chile en campeonatos mundiales o internacionales, sea una ayuda para seguir mejorando esas condiciones”, concluyó.
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