La primera vez en un consultorio
Los prejuicios mueren por cada segundo que pasas adentro. No creo tener tanta suerte y si usted opina demasiado distinto, me atrevo a decir que usted tuvo mala suerte.
Enfrentarse a la salud publica, en tiempos de pandemias y peak de enfermedades respiratorias no es un juego cualquiera.
En lo personal, que tengo la tendencia a enfermarme todos los años en la misma fecha y de lo mismo. Tomar la decisión de ir a un consultorio o a un hospital, es francamente una decisión difícil.
En la época en que google puede fácilmente diagnosticar si estas muriendo o no. Donde todos hemos puesto alguna vez en un buscador nuestros síntomas para saber si alarmarnos o no, la salud publica pasa a ser un elemento de alharacas, moribundos o sicóticos.
En mi caso, llevaba varios días con todos los síntomas de la famosa influenza humana, los que cada día han empeorado, pero aun así, no era suficiente para consultar.
La visión de que, probablemente, si no la tenia, al llegar a una sala de espera con cien crios llorando por distintos virus, saldría peor o bien que iría, me darían Tamiflu sin revisarme bien y condenándome a la temida resistencia si algún día realmente lo necesitaba, me hizo dudar hasta ultimo minuto.
Cuando ya mi cuerpo no daba mas, y básicamente, levantarme para ir al baño era una odisea, tome la decisión cualquiera fuera su costo.
Al entrar al consultorio, que vale decir, es todo menos algo deprimente. Al menos en La Florida, los consultorios destacan por tener fachadas mas de clínica privada que te dará bono por huella dactilar a un edificio digno de historia de Stephen King.
Todo estaba impregnado de ese olor a limpio forzado, como jabón con cloro. Y más fue mi sorpresa al verlo bastante vació, incluso dude que estuvieran atendiendo.
Llegue a urgencias y tome el siempre menospreciado “numero de atención”, las veinte personas que había en la sala de espera me miraban como tuberculoso, parecía yo ser más contagioso para ellos, que ellos para mí.
Sorprendente era que el orden de inscripción era regido por esos números, mas aun, era lo calmo que todos acataban tranquilamente el orden en que nos llamaban. Pensé una vez más “Chilevision me miente”
No creo que haya esperado mas de veinte minutos cuando una chica, probablemente en practica (eso espero, si no, me he vuelto lo suficientemente viejo para considerar a los médicos unos “lolos”) me hizo pasar a una pequeña clínica, con tres camas separadas por cortinas. Nada que decir, hasta ahí lo único que extrañaba de la salud privada eran los estacionamientos.
Ya adentro, luego de registrar mi temperatura, saturación de oxigeno y presión, me hicieron esperar que él medico me atendiera.
A esa parte lo mas incomodo era la mascarilla que me habían dado en la sala de espera, contra mi barba de “4 días en cama”, la tos y los estornudos, incomodaba bastante.
Finalmente el doctor me atendió, típica revisión de internista. “Respire, tosa, saque la lengua”, luego una inyección, para finalmente darme una ficha donde estaba mi diagnostico y receta (en letra legible), un apretón de mano y hasta la próxima.
En lo personal, que tengo la tendencia a enfermarme todos los años en la misma fecha y de lo mismo. Tomar la decisión de ir a un consultorio o a un hospital, es francamente una decisión difícil.
En la época en que google puede fácilmente diagnosticar si estas muriendo o no. Donde todos hemos puesto alguna vez en un buscador nuestros síntomas para saber si alarmarnos o no, la salud publica pasa a ser un elemento de alharacas, moribundos o sicóticos.
En mi caso, llevaba varios días con todos los síntomas de la famosa influenza humana, los que cada día han empeorado, pero aun así, no era suficiente para consultar.
La visión de que, probablemente, si no la tenia, al llegar a una sala de espera con cien crios llorando por distintos virus, saldría peor o bien que iría, me darían Tamiflu sin revisarme bien y condenándome a la temida resistencia si algún día realmente lo necesitaba, me hizo dudar hasta ultimo minuto.
Cuando ya mi cuerpo no daba mas, y básicamente, levantarme para ir al baño era una odisea, tome la decisión cualquiera fuera su costo.
Al entrar al consultorio, que vale decir, es todo menos algo deprimente. Al menos en La Florida, los consultorios destacan por tener fachadas mas de clínica privada que te dará bono por huella dactilar a un edificio digno de historia de Stephen King.
Todo estaba impregnado de ese olor a limpio forzado, como jabón con cloro. Y más fue mi sorpresa al verlo bastante vació, incluso dude que estuvieran atendiendo.
Llegue a urgencias y tome el siempre menospreciado “numero de atención”, las veinte personas que había en la sala de espera me miraban como tuberculoso, parecía yo ser más contagioso para ellos, que ellos para mí.
Sorprendente era que el orden de inscripción era regido por esos números, mas aun, era lo calmo que todos acataban tranquilamente el orden en que nos llamaban. Pensé una vez más “Chilevision me miente”
No creo que haya esperado mas de veinte minutos cuando una chica, probablemente en practica (eso espero, si no, me he vuelto lo suficientemente viejo para considerar a los médicos unos “lolos”) me hizo pasar a una pequeña clínica, con tres camas separadas por cortinas. Nada que decir, hasta ahí lo único que extrañaba de la salud privada eran los estacionamientos.
Ya adentro, luego de registrar mi temperatura, saturación de oxigeno y presión, me hicieron esperar que él medico me atendiera.
A esa parte lo mas incomodo era la mascarilla que me habían dado en la sala de espera, contra mi barba de “4 días en cama”, la tos y los estornudos, incomodaba bastante.
Finalmente el doctor me atendió, típica revisión de internista. “Respire, tosa, saque la lengua”, luego una inyección, para finalmente darme una ficha donde estaba mi diagnostico y receta (en letra legible), un apretón de mano y hasta la próxima.
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Que bueno que se lea y
Que bueno que se lea y realizamos comentarios, pero no se si saben que los buenos médicos en los consultorios duran poco, no se si saben que los auxiliares o enfermeras deben reunir dinero haciendo rifa para poder tomar desayuno (voluntario), que existe... de parte de las enfermeras una voluntada admirable en ayudar a los pacientes, pero no se si saben que los doctores deben trabajar 15 min. por enfermo y la camilla se la tienen ocupada con fichas de otros pacientes. La buena volunad se agota con las carencias ¿cierto?
Pedro, me alegro que te haya
Pedro, me alegro que te haya gustado el articulo.
Es cierto lo que dices, el avance de la salud publica, en especial en la florida, es notorio y creo que eso habla excelente de como es vista nuestra comuna a nivel de gobierno.
Tenemos la caracteristica de aparte de ser una de las comunas mas grandes de Chile, albergar a practicamente todas las clases sociales, y en este tema en particular creo que no puede a nadie darle verguenza nuestra salud publica.
Espero esto se mantenga, que tal como tu dices, mas alla de las elecciones, el cuento de la salud se vuelva un tema de estado, y no de gobierno o de elecciones.
Seria genial si escribieras algo sobre el tema dental, no tengo idea como sera la calidad de esas prestaciones, que sin duda, en el ambito privado o isapre, es de los mas caros.
Saludos
Israel, te felicito por tu
Israel, te felicito por tu articulo pero me ganaste. Pensaba escribir sobre los consultorio; porque es totalemente diferente a lo que vemos en tv o lo que publican los diarios. Yo me atiendo en el Servicio Municipal y considero, que la atencion, es EXCELENTE. Pasaron los años en que todo era una inmundicia (los baños y salas de espera) pero hoy es diferente. El consultorio de av. La Florida, merece el reconocimiento de todos los floridanos, por su atencion y sus medicos, que con tan poco, entregan un servicio de excelencia. Tenemos una clinica dental de lujo y una atencion, como en las grandes clinicas del barrio alto. Te llaman por telefono para recordarte que tienes hora de atencion, o si el medico, no va a venir. Esto lamentablemente no sale en los periodicos o en la tv, solo lo malo; bueno, eso vende
Pero me preocupa, si el Estado seguira entregando los recursos necesarios, para que la salud en Chile, vaya mejorando. Me preocupa que pasara, despues de las elecciones. Mucha gente, por la crisis y los bajos sueldos, han emigrado a FONASA. TODOS SABEMOS, QUE LAS GRANDES EMPRESAS SE PONEN CON DINERO PARA LAS ELECCIONES, y despues, cobran.