Tragamonedas populares: El vicio que cada día \'agarra\' a más gente
Desde hace varios años estas máquinas se han convertido en un boom en almacenes, bazares y locales de Santiago y regiones, el problema está en su nebulosa legal. Por Felipe Martínez Rodas
En todo un fenómeno se han transformado estas máquinas tragamonedas que generalmente están en los bazares, almacenes y minimarket, incluso se conocen popularmente como “el casino del pueblo”, es cosa de pasearse también por alguna galerías comerciales de Santiago para ver que algunos locales realmente parecen verdaderos casinos.
El negocio de los tragamonedas puede resultar bastante bueno, ya que la inversión inicial (valor de cada máquina) ronda alrededor de los 300 mil pesos, requieren de una mantención mínima y los ingresos venideros son sólo ganancias.
El boom de los tragamonedas ha llegado a tal extremo, que no resulta extraño ver normalmente a dueñas de casa que se gastan lo que no tienen e incluso la plata para hacer el almuerzo por el solo hecho de intentar ganar unos pesos extras.
El gran problema de este negocio es el vacío legal y la nebulosa que actualmente existe en cuanto al funcionamiento de estas máquinas, algunos dicen que es ilegal, otros que no, incluso las autoridades han amenazado con requisarlas, pero definitivamente se trata de un juego de azar, según su definición legal se remite a todo artefacto en que se efectúen operaciones al público y se generen ganancias.
“Es ilegal tenerlas en domicilios particulares, ya que se catalogaría como un casino clandestino, pero en negocios o almacenes no habría problema alguno, ya que podrían dejarse por razón social” dice el abogado Cristián Ruiz.
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Además este negocio resulta ser “el negocio del pibe”, pues no hay pago de impuestos ni se da boleta, las multas que pueden recibir son menores a las ganancias, y la clientela va aumentando cada vez más. Las personas están comprometidas con este tipo de juego, que más que un pasatiempo se ha transformado en una oportunidad de duplicar y triplicar algo de dinero.
El negocio de los tragamonedas puede resultar bastante bueno, ya que la inversión inicial (valor de cada máquina) ronda alrededor de los 300 mil pesos, requieren de una mantención mínima y los ingresos venideros son sólo ganancias.
El boom de los tragamonedas ha llegado a tal extremo, que no resulta extraño ver normalmente a dueñas de casa que se gastan lo que no tienen e incluso la plata para hacer el almuerzo por el solo hecho de intentar ganar unos pesos extras.
El gran problema de este negocio es el vacío legal y la nebulosa que actualmente existe en cuanto al funcionamiento de estas máquinas, algunos dicen que es ilegal, otros que no, incluso las autoridades han amenazado con requisarlas, pero definitivamente se trata de un juego de azar, según su definición legal se remite a todo artefacto en que se efectúen operaciones al público y se generen ganancias.
“Es ilegal tenerlas en domicilios particulares, ya que se catalogaría como un casino clandestino, pero en negocios o almacenes no habría problema alguno, ya que podrían dejarse por razón social” dice el abogado Cristián Ruiz.
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Además este negocio resulta ser “el negocio del pibe”, pues no hay pago de impuestos ni se da boleta, las multas que pueden recibir son menores a las ganancias, y la clientela va aumentando cada vez más. Las personas están comprometidas con este tipo de juego, que más que un pasatiempo se ha transformado en una oportunidad de duplicar y triplicar algo de dinero.
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