Esta poetisa de mirada dulce y sonrisa pegajosa comparte un poco de su vida con nosotros, nos cuenta sobre sus alegrías y tristezas bajo un prisma lleno de esperanza.
Jeannette Salazar, ‘la Trenza’, como la llaman los del mundo de las letras, es floridana, tiene 39 años y es madre de Ñancu, un niño de 11 años. Hoy comparte su historia con nosotros y nos invita a luchar por todo aquello que deseamos...
¿Cuándo comienzas a escribir?
Yo leí mucho la vida de
Rimbaud, me la prestó Sergio Parra y no me conocía, pero me lo pasó igual, y lo leí y me hizo un ‘click’, de un estado de política y conocía los Fiskales (Fiskales Ad-Hok) y ahí empecé a escribir y fue Juan Claudio, un religioso, el que me dijo que ‘por qué no me dedicaba a escribir’ y me dediqué.
¿Tú eres católica?
Yo me metí a la Iglesia Católica por la propuesta que tenía, por el compromiso social que tenía y me metía por eso, porque había un compromiso social, porque en la iglesia evangélica o los mormones, no me vas a decir que hay un compromiso, sino que hay una política de supremacía o de poderes. Entonces, yo necesitaba mucho apoyo y conocí a Un franciscano más comprometido, me llamó más la atención.
Me preparé y de ahí hice el cambio radical, después de que leí la vida de Rimbaud, seguí escribiendo y trabajé mucho con los fiskales en cuanto a producción, con ‘Los ocho bolas’, con ‘los políticos muertos’, ‘
Pánico’; que son grupos musicales y que todavía siguen vigentes. Con ellos trabajé harto y con el Redolés también, porque lo invitábamos a recitar cuando se armaban eventos en las calles.
¿Cuándo te conviertes en clandestina?
En ese tiempo yo ya estaba metida en la política, pertenecía al Lautaro, pero los cabros no sabían, en ese tiempo yo estudiaba en el liceo y después Licenciatura en Historia, pero la dejé, porque no tenía plata ni nada y me metí a la política de lleno, pero nadie supo, porque me asocié a un grupo que estaba en la Sociedad de Escritores de Chile, el ‘Taller Espacio’ de Osvaldo Ulloa, que se suicidó hace poco, un gran escritor, quien hizo un gran aporte acá con él (en la Villa O’Higgins) y lamentablemente… no sé... esas cosas que le pasan a los seres humanos que a veces están solos, abandonados y caen en estados depresivos.. y él (Ulloa) me apoyó mucho, me dio el auge y nos grabó a los chiquillos (de las bandas) y a mí y yo siempre era muy piola, pero mi poesía era muy rupturista y llamaban la atención y ahí conocí a más gente y seguía escribiendo, pero no me separaba de la política, aunque nadie sabía y luego pasé a ser clandestina, en el año 1992, cuando ya no podías andar con grupos armados en un sistema de democracia, aunque para mí haya sido incipiente o débil, pero una democracia elegida.
Nosotras, con mis hermanas, nos metimos al Lautaro por una cosa de hacer justicia, porque en los tiempos de la dictadura mataron a mi hermano.
Te apresaron... ¿Seguiste escribiendo en la cárcel?
Bueno estando en la cárcel, murió mi mamá y eso, por supuesto, nos hizo sufrir mucho. Al principio no escribía. No escribí durante un año, porque estaba muy enojada, estaba muy molesta, tenía rabia con Dios y con todo, odiaba la situación, lo que estaba viviendo, odiaba estar encerrada y un día me avisaron que había un concurso literario de poesía de la gente de dictadura y de democracia –para todos los presos políticos- y todos me preguntaban si iba a participar y les dije ‘sí, voy a participar’, pero de mala gana, porque no había cuadernos, no había lápices, no había nada. Lo hice y lo mandé, y al tiempo después supe que lo había ganado y me fue a ver Óscar Aguilera, que es de la
Sociedad de Escritores de Chile y él me llevó un premio, porque entre 300 trabajos, yo quedé seleccionada y saqué el primer lugar. Me acuerdo que llegó con un bastón y un gorro, llevando unas flores, un libro y una pintura. Eso fue lo único que pudieron conseguir para la gente que estaba presa, porque nadie nos quería ir a ver, o sea, los de la dictadura tuvieron mucho más apoyo.
¿Cuándo llega el tiempo de publicar tus escritos?
Bueno antes a mí no me importaba, pero hace un año dije: ‘tengo ganas de publicar’ y yo creo mucho en esto de la energía, y conocí a Lenin (Alvarado, escritor floridano) y publicamos la Antología. Yo ya estaba en el proceso de maduración –antes no me interesaba publicar y ahora sí- entonces, el campo energético empieza a trabajar junto contigo, tú pides algo y llega, pero hay que pedirlo y ser claro con lo que se quiere, no se puede pedir tantas cosas, sino lo que más quieres y te llega…
¿Cuál es tu cosmovisión literaria?
Son temas de la vida, del compromiso, de los social, porque con un amigo, por ejemplo, el otro día hablábamos de que no podíamos entender por qué los escritores hablan de los pajaritos o cosas así, que es legítimo, pero creo que el rol del escritor tiene que ser un compromiso con su entorno, con el medio ambiente y tiene que ser un instrumento de comunicación, de expresión del pueblo de lo que va sintiendo cada alma y generalmente escribo de lo que voy viviendo.
¿Cómo estás dando a conocer tu trabajo ahora?
Me invitan mucho a los colegios, a peñas solidarias, pero nunca me han pagado, salvo una vez que me dieron 15 mil pesos y a un actor le dieron 200 mil; también de universidades, en la Sociedad de Escritores, en las calles, en la
‘Fiesta de los Abrazos’ donde formamos ‘la plaza de las letras’ y ahí se venden libros y yo vendo a mil pesos mis libros y también los regalo a la gente más pobre, porque es caro leer.
Además, mi fuerte está en el escenario donde leo poesía con música rock, son pocas las mujeres que lo hacen y yo leo mi poesía con mucha pasión y traspaso los sentimientos y las emociones y para mí eso es la poesía.
¿Cuáles son tus planes a futuro?
Me gustaría enseñar, hacer talleres; aunque no me pagaran tanto, si no necesito tanto, aunque si viene: bienvenido, pero tampoco me voy a poner tan difícil, pero me gustaría vivir de mis libros, y creo que puedo vivir de mis libros, porque me considero una buena escritora. Conozco mis fuertes y creo que escribir es uno de ellos.
Escuche a la poetiza, leyendo una de sus obras: “No comprendo por qué Dios no se enamora de mí”
1 Comentario
maritza:
Publicado en: Sábado 27 de Junio 2009 12:04:30 AM
Me gusto mucho leer la entrevista de jeanette salazar, ella y su poesia que entremezclan como una sola voz.Ojala que en los talleres que imparten en las municipalidad se pudiera integrar un taller de literatura.
Pienso y creo que aprender a expresarnos escribiendo de nosotros de lo que vemos , de lo que vivimos es una forma de ayudarnos a superar nuestros miedos, en fin nos ayuda a liberarnos.
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