No existe un Obama ni un mesías para Chile
Presidenta según una encuesta subió su aprobación a un 53 por ciento, quién puede entender esto cuando la cesantía está a la vuelta de la esquina y la crisis acecha como un verdero lobo.Por Fernando Aravena
Ante la crisis política que "parecemos vivir" siento una verdadera confusión. Muchos podemos decir que la concertación está desgastada y que su LOABLE objetivo es el mismo que buscan todos los conglomerados-el poder- La Concertación como si fuera un ramillete de flores ha ido decantando sus pétalos, pétalos que han dado a la creación de otras corrientes políticas que persiguen mostrarse como aquellos que se alejaron de los males que hoy aquejan a la Concertación.
Sin embargo, algo sucede en este país, nada parece prender y seguimos casi en una actitud paternalista dependiendo de tan sólo las dos grandes coaliciones- la concertación y la oposición- y nada mas se soslaya firmemente por ahí. Pero, ambas coaliciones, aunque diferentes, la ciudadanía siente que son como dos seres que se han mimetizados, y que la única diferencia en cuestión es que la derecha sigue apegada a un pasado dictatorial y la Concertación aparece corroida por la corrupción.
Las nuevas corrientes políticas, tampoco carecen de pecados, junto a ellos los independientes no logran obtener el título del mesías- el salvador de la patria-. De está forma estos imperfectos amotinados de la Concertación terminan cayendo porque los otros están tirándolos de los pies. Nadie es perfecto.
Nosotros los ciudadanos estamos siendo meros espectadores, afectados por la malas políticas, como por ejemplo del transantigo-nada nos conmueve, si cuchicheamos que las cosas no andan bien, ´pero a la hora de buscar soluciones simplemente no estamos- nos vamos para la casa y encendemos la tele para ver que solución nos dan aquellos que tanto criticamos, porque hemos sufrido un encuentro con el individualísmo que nos mantiene en la inercia espernado que el otro haga algo.
Siendo así, estamos condenados a estirar la mano y rezar para que algún día se apiaden uno de estos dos conglomerados a resolver las diferencias sociales y económicas que nos distancian a unos de otros. Sabemos que la justicia no es igual para los pobres como para los ricos, para los delincuentes como para los afectados por la delincuencia. Sabemos que seguiremos con está separación entre ricos y pobres, sabemos que para nosotros la cesantía nos puede afectar, mientras que para ellos (los políticos) el recambio- son verdaderos maestros chasquillas- pueden trabajar en dideco para luego aparecer como directores, asesores, alcaldes, ministros etc, etc.
Hoy la Presidenta según una encuesta subió su aprobación a un 53 por ciento, quién puede entender esto cuando la cesantía está a la vuelta de la esquina y la crisis acecha como un verdero lobo.
¿Será que la televisión, con sus realitis y su farándula nos tiene en un trance hipnotico? del cual por cierto estamos acostumbrados.
Porque en definitiva no existe un Obama para Chile, ni un Mesias, ni nada que nos pueda salvar de eso que nosotros vociferamos a espalda de los otros.
Sin embargo, algo sucede en este país, nada parece prender y seguimos casi en una actitud paternalista dependiendo de tan sólo las dos grandes coaliciones- la concertación y la oposición- y nada mas se soslaya firmemente por ahí. Pero, ambas coaliciones, aunque diferentes, la ciudadanía siente que son como dos seres que se han mimetizados, y que la única diferencia en cuestión es que la derecha sigue apegada a un pasado dictatorial y la Concertación aparece corroida por la corrupción.
Las nuevas corrientes políticas, tampoco carecen de pecados, junto a ellos los independientes no logran obtener el título del mesías- el salvador de la patria-. De está forma estos imperfectos amotinados de la Concertación terminan cayendo porque los otros están tirándolos de los pies. Nadie es perfecto.
Nosotros los ciudadanos estamos siendo meros espectadores, afectados por la malas políticas, como por ejemplo del transantigo-nada nos conmueve, si cuchicheamos que las cosas no andan bien, ´pero a la hora de buscar soluciones simplemente no estamos- nos vamos para la casa y encendemos la tele para ver que solución nos dan aquellos que tanto criticamos, porque hemos sufrido un encuentro con el individualísmo que nos mantiene en la inercia espernado que el otro haga algo.
Siendo así, estamos condenados a estirar la mano y rezar para que algún día se apiaden uno de estos dos conglomerados a resolver las diferencias sociales y económicas que nos distancian a unos de otros. Sabemos que la justicia no es igual para los pobres como para los ricos, para los delincuentes como para los afectados por la delincuencia. Sabemos que seguiremos con está separación entre ricos y pobres, sabemos que para nosotros la cesantía nos puede afectar, mientras que para ellos (los políticos) el recambio- son verdaderos maestros chasquillas- pueden trabajar en dideco para luego aparecer como directores, asesores, alcaldes, ministros etc, etc.
Hoy la Presidenta según una encuesta subió su aprobación a un 53 por ciento, quién puede entender esto cuando la cesantía está a la vuelta de la esquina y la crisis acecha como un verdero lobo.
¿Será que la televisión, con sus realitis y su farándula nos tiene en un trance hipnotico? del cual por cierto estamos acostumbrados.
Porque en definitiva no existe un Obama para Chile, ni un Mesias, ni nada que nos pueda salvar de eso que nosotros vociferamos a espalda de los otros.
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