Miyazaki: Cuando el respeto por el arte no pasa de moda

Miyazaki: Cuando el respeto por el arte no pasa de moda

15 Septiembre 2008
Con su más reciente trabajo, Ponyo en el Acantilado, Hayao Miyazaki demuestra que es posible, utilizando viejas técnicas no digitales, seguir siendo el cineasta de animación más grande del mundo. Por Oscar Salas
Oscar Salas >
authenticated user Corresponsal
Existe un alma en este mundo cuya generosidad expresada a través del arte no tiene límites. Sabiendo que muy probablemente ya no ha de quedarle demasiado tiempo, ha comenzado a mirar hacia atrás, con la sabiduría de quien lo ha conquistado todo.
Sabiendo que no tiene que demostrar nada a nadie, busca recuperar sus sueños de infancia, proporcionar renovadas ilusiones a otros y entregar una pequeña gran pieza de arte. Esa alma que hoy llena de magia el Festival de Cine de Venecia 2008 es Hayao Miyazaki, el más grande artista de animación que jamás haya pisado éste u otro universo.
El maestro nipón, cuya contribución a mantener viva la creatividad e imaginación de millones de almas jóvenes a lo largo y ancho del mundo, no tiene discusión alguna, ha entregado su última obra, Gake no ue no Ponyo, una variación personal del cuento de Hans Christian Andersen, La Sirenita. Su motivación para este trabajo, a sus 67 años de edad, es saldar la cuenta pendiente con su impresión de niño, cuando leyó la trágica historia de Andersen (sin el tono suavizado y gentil final de Disney) y quedó marcado por el hecho de que la Sirena no tuviese alma. Es claro que una constante, entre muchas, del cine de Miyazaki es la relación del hombre con la naturaleza, entendiendo a ambos como seres de la creación y poseedores de un espíritu propio. En Ponyo (que podría leerse como "Ponyo en el Acantilado") se vislumbran ya esa y muchas otras constantes del cine de Miyazaki, como la amistad más allá de los prejuicios, la superación de la soledad en la niñez, la capacidad de asombro ante la naturaleza, el espíritu contemplativo que algunos insisten en llamar ecologista y que es mejor llamar integrador, etc. El mejor ejemplo de que la obra de Miyazaki funciona y ha creado escuela es el trabajo de su más reconocido discípulo, el norteamericano John Lasseter, uno de los creadores y motor de la factoría de sueños occidental que es Pixar, y sus millonarias recaudaciones a lo largo del mundo que conocemos.
Si, con todo lo anterior no bastase, cuando el maestro declara que ha querido hacer esta película como un regalo a los integrantes de su estudio de animación, que han comenzado a ser padres, nos damos cuenta de que aún es posible generar éxito a través del afecto y la fidelidad. Miyazaki no necesita ya romper taquillas para seguir encantándonos: la lealtad de quienes seguimos su arte está validada a toda prueba por la calidad de su trabajo.
Y todo eso, aún es posible de hacerse en 2D. Porque el respeto por el arte es algo que no pasa de moda. Nunca.
Trailer de Ponyo en el Acantilado:

Comentarios

Imagen de Cristian Valderrama

Grande Hayao Miyazaki. El

Grande Hayao Miyazaki. El Walt Disney de Oriente, y en mi opinión, mejor que Disney mismo. Cadacuna de sus películas estan llenas de universos mágicos, encanto y sutileza.

es uno de mis animadores favoritos de siempre. Y su hijo va también por muy buen camino, con "Cuentos de Terramar" (Tales from Eartsea), estrenada el 2006.

no he tenido la oportunidad aun de ver la íltima obra del maestro. asiq eu apenas me la consiga daré mi opinión.