¿Cómo estar más ocupado de uno mismo que de los demás?
Aquí les va una pequeña reflexión que intenta convencerlos de que es más fácil mantenerse ocupado de uno mismo que de la vida de los demás. Por Adriana Díaz.
Tenga presente siempre esta parábola:
Un monje le preguntó a otro ¿ Que has hecho hoy?
“ Oh, - contestó el otro – tengo tanto que hacer cada día que no se de donde saco fuerzas. Tengo que domar cada día dos halcones, debo aprisionar dos ciervos. Es preciso que amanse dos gavilanes. He de apresar un gusano. He de vencer a un oso y cuidar a un enfermo".
Pero, ¿qué me cuentas? - dijo el otro monje - No hay manera de hacer todo esto que me dices en estos alrededores.
Y el monje le contestó:
- Los dos halcones son mis ojos, que he de vigilar continuamente para que no miren cosas malas.
- Los dos ciervos son mis piernas, que he de guardarlas para que no corran al error.
- Los dos gavilanes son mis dos manos, que he de obligarlas para que trabajen y hagan obras buenas y de provecho.
- El gusano es mi lengua, he de refrenarla para que no charle cosas vanas.
- El oso es mi corazón, he de vencerlo para que no se tenga tanto amor a si mismo y pierda vanidad y el enfermo es todo mi cuerpo, que he de cuidar para que no lo avasalle la concupiscencia y el ocio.
Son estos aparentemente pequeños defectos, los males del mundo.
Un monje le preguntó a otro ¿ Que has hecho hoy?
“ Oh, - contestó el otro – tengo tanto que hacer cada día que no se de donde saco fuerzas. Tengo que domar cada día dos halcones, debo aprisionar dos ciervos. Es preciso que amanse dos gavilanes. He de apresar un gusano. He de vencer a un oso y cuidar a un enfermo".
Pero, ¿qué me cuentas? - dijo el otro monje - No hay manera de hacer todo esto que me dices en estos alrededores.
Y el monje le contestó:
- Los dos halcones son mis ojos, que he de vigilar continuamente para que no miren cosas malas.
- Los dos ciervos son mis piernas, que he de guardarlas para que no corran al error.
- Los dos gavilanes son mis dos manos, que he de obligarlas para que trabajen y hagan obras buenas y de provecho.
- El gusano es mi lengua, he de refrenarla para que no charle cosas vanas.
- El oso es mi corazón, he de vencerlo para que no se tenga tanto amor a si mismo y pierda vanidad y el enfermo es todo mi cuerpo, que he de cuidar para que no lo avasalle la concupiscencia y el ocio.
Son estos aparentemente pequeños defectos, los males del mundo.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

